Descubre siete parques infantiles en Santiago

Existen 57 parques infantiles en Santiago, según la web del Concello. Suponemos que incluirán los de coles y guarderías, que no son de acceso libre. No obstante, damos fe de que hay multitud y es algo que llama la atención de los amigos que nos visitan. Muchas de estas áreas de juegos forman parte, además, de zonas verdes o están muy próximas a ellas. A nosotros nos encanta ir a jugar a sitios diferentes y, en ocasiones, aprovechamos las actividades que organizan los centros socioculturales para conocer nuevos parques. Así, cuando tenemos que quedarnos el finde en Santiago, vamos también de excursión aunque sin salir de casa y, de forma habitual, utilizamos las áreas de juego como guinda de un paseo. Hoy os contamos cuáles son algunos de nuestros parques infantiles preferidos en varios barrios de Santiago. Los hemos escogido porque son grandecitos, porque cuentan con juegos diversos y es fácil aparcar gratis en las inmediaciones, cuando no justo al lado.

1. Parque infantil de Vista Alegre.

El mayor parte infantil del barrio ha ganado con la reciente remodelación, que ha suprimido las vallas que lo rodeaban. De arena, tiene juegos para pequeños y mayores con columpios y tirolina. Está pegado a una zona de descanso con bancos y tiene al lado pistas polideportivas y otra pequeña área de recreo. Lo encontraréis justo detrás del bloque de edificios amarillos que hay enfrente de la Facultade de Filoloxía. La Avenida de Castelao es una buena opción para aparcar, sobre todo debido a las interminables obras en la zona.

Parques infantiles en Santiago. Vista Alegre

2. Parque infantil de Salgueiriños.

Pegado a la escuela infantil municipal de Meinxofrío, es un parque de arena que cuenta también entre sus atractivos con tirolina (y con un banco a la sombra para los papás). Está integrado en una zona de descanso con circuito biosaludable, fuente y mesas para merendar. Se puede aparcar justo al lado, en la rúa de Manuel María. En paralelo a esta vía, podemos dar un paseo siguiendo el exiguo cauce del río Corgo hasta el edificio de Hacienda o la explanada que acoge el mercadillo semanal que se celebra los jueves por la mañana.

Parques infantiles en Santiago. Parque de Salgueiriños

3. Parque infantil de Fontiñas.

Uno de los parques infantiles en Santiago con mayor concurrencia y el más grande el barrio de Fontiñas está ubicado a la derecha de la fachada principal del centro comercial Área Central, en los jardines que lo rodean. Con suelo de goma, tiene dos áreas claramente diferenciadas por edades y muchos tipos de juegos como columpios, carrusel, rueda y la estructura de redes más alta todos los parques infantiles de Santiago para hacer las delicias de los trepadores. A escasos metros, podemos disfrutar del parque Carlomagno y sus miradores.

Parques infantiles en Santiago. Parque de Fontiñas

4. Parque infantil de Xoán XXIII.

Es sin duda uno de los parques infantiles en Santiago que más nos gustan y nos parece ideal para celebrar un cumpleaños al aire libre. Lástima que se cerrasen y nunca se hubieran vuelto a abrir los aseos situados junto al sombreado merendero que tiene justo encima y que aprovechan los excursionistas que llegan a la dársena de autobuses. De suelo de caucho, se encuentra al lado de varias pistas deportivas, una zona de descanso con bancos y en el meollo de una extensa zona verde en la que se suceden los parques de la Avenida Burgo das Nacións, Xixón, José Zeca Afonso o el de Música en Compostela. Suele encontrarse aparcamiento al lado, en la calle Lino Villafínez.

Parques infantiles en Santiago. Parque de Xoán XXIII

5. Parque infantil Eugenio Granell.

Extenso parque de arena con columpios. Lo mejor es sin duda que se encuentra integrado en una de las mayores zonas verdes de la ciudad con senderos, paseo fluvial a orillas del Sar, circuito biosaludable o kiosco. A escasos metros encontramos también una pista de skate. Queda a la altura del pabellón del Restollal y, aunque se puede estacionar en la calle Isidro Parga Podal, justo al final encontramos una área de aparcamiento propia.

Parques infantiles en Santiago. Parque Eugenio Granell

6. Parque infantil Luis Pasín en Conxo.

Ubicado en el parque Luis Pasín, es uno de los parques infantiles en Santiago más desconocidos debido a que para llegar a él hay que efectuar una pequeña subida desde la rúa de José Ángel Valente, un desvío de la Avenida de Ferrol. Presenta dos zonas para distintas edades perfectamente delimitadas y está rodeado de senderos y bancos (y una mesa para comer). Para aparcar, recomendamos hacerlo hacia Santa Marta y advertimos que no es de fácil acccesibilidad: para subir con carritos o sillas lo mejor es entrar por la rúa Doctor Maceira, detrás del instituto de FP. Pasaremos por la pista deportiva que tiene justo al lado. Las demás entradas presentan varios tramos de escaleras.

Parques infantiles en Santiago. Parque Luis Pasín en Conxo

7. Parque infantil de la Colexiata de Sar.

Es otro de nuestros grandes preferidos entre los parques infantiles en Santiago debido a su ubicación al lado del espectacular templo románico y sus pilares inclinados. Se accede por una puerta incrustada en el muro por lo que la seguridad es máxima. De arena, cuenta con una tranquila zona de descanso, cruceiro y hórreo, sobre los que se adivinan las formas de la Cidade da Cultura. Recomendamos aparcar en Pontepedriña y aprovechar para disfrutar del paseo fluvial de las Brañas de Sar. Otra opción es utilizar el parking del Multiusos.

Parques infantiles en Santiago. Parque de la Colexiata de Sar

 

¿Qué os parece nuestra selección? ¿Nos contáis cuál es el parque infantil que más os gusta de Santiago? Nosotros estamos deseando ver el nuevo de Galeras y seguimos esperando a saber cuáles y cuántas zonas de juegos se cubrirán finalmente, tal y como decidieron las votaciones de los Orzamentos Participativos. ¡Nos vemos en los parques!

  • Recuerda que encontarás más ideas sobre qué hacer y a dónde ir con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

Tintín para niños

Pedro Rey nos cuenta por qué las aventuras de Tintín le parecen apropiadas para que los niños se introduzcan en la lectura y también cuál es el título idóneo para iniciarse. Residente en Santiago, Pedro es tintinófilo, uno de los mayores expertos en España del universo del personaje creado por Georges Remi, Hergé, en 1929. Recoge sus inquietudes en un blog (http://www.pedrorey.com/) que se cuenta entre los más leídos sobre Tintín en español.

Las aventuras de Tintín han sido traducidas a un centenar de idiomas y dialectos y se han vendido más de 200 millones de copias de los veinticuatro álbumes que forman la colección de Hergé (el último póstumo e inacabado). Seguro que tienes o al menos has leído uno. ¿Nos cuentas cuál es tu preferido?

Belenes en Galicia para visitar con niños estas navidades

Los encendidos de luces en centros comerciales, la iluminación de las calles, los mercadillos… la Navidad ya está aquí con múltiples propuestas que nos invitan a salir a la calle y también a conocer otros lugares, siendo precisamente ver algunos belenes singulares una de las excusas que los antonautas más utilizamos en estos días para hacer excursiones. Así, esta semana atípica de festivos hemos aprovechado para visitar belenes en Galicia, en concreto los de Valga, Conxo y la Orden Tercera en Ferrol.

Belén de Valga

El de Valga es el belén artesanal en movimiento más grande de la comunidad y posiblemente el más concurrido de los belenes en Galicia como demuestran los autobuses que vemos al acercarnos, las largas colas ante la puerta o la existencia de tres churrerías ambulantes. Declarado de interés turístico por la Xunta, la exhibición de este nacimiento se remonta a 1995 y, además de por sus grandes dimesnsiones, llama principalmente la atención por conjugar escenas vinculadas a la religión, al nacimiento de Jesús, con otras tradicionales y de actualidad. Son estas últimas las que le dan más fama y en ellas se aprecian mucha retranca gallega e intención crítica.

Belenes en Galicia: Belén de Valga

Realizado de forma completamente artesanal por una treintena de vecinos de Valga que forman parte de la Asociación Amigos do Belén, entre sus más de cuatro mil figuras podemos reconocer a personajes de la vida política, social o deportiva. Así, nos encontramos con Javier Gómez Noya recogiendo el premio Princesa de Asturias, a Mireia Belmonte entre los medallistas españoles en los Juegos Olímpicos de Río, a Rajoy haciendo senderismo en Ribadumia o a Feijóo recibiendo un bodi para su futuro hijo y a Carolina Bescansa llevando el suyo al Congreso.

Belenes en Galicia: Belén de Valga

También llaman mucho la atención las escenas de oficios y actividades típicas del rural gallego. Muestran costumbres y tradiciones, que abarcan desde  trabajos como la siega, la apicultura, el ordeño o una matanza y la realización de chorizos hasta la celebración de fiestas patronales con sus procesiones de santos.

Belenes en Galicia: Belén de Valga

Se tarda aproximadamente media hora en llegar desde Santiago al belén de Valga por carretera (hay también autopista hasta Padrón). Después hay que coger la recta que lleva a Vilagarcía y torcer a la derecha en la segunda rotonda (delante de Urovesa). El belén abre hasta el 8 de enero entre las 17:30 y las 20:30 horas todos los días. A mayores, sábados, domingos y festivos se amplía el horario media hora por la tarde (abre a las 17:00 horas) y los domingos y festivos también puede visitarse por la mañana de 11:00 a 13:00.

Belén de la Orden Tercera en Ferrol.

Otro de los belenes en Galicia que hemos visitado estos días es el de la Orden Tercera de Ferrol. Completamente artesanal y también muy famoso, tiene como particularidad que es obra de una única persona, Alfredo Martín, quien, desde hace ya más de setenta años y a punto de cumplir los 88, sigue encargándose de toda su puesta en escena, desde la fabricación de las figuras hasta el diseño de los juegos de luces y agua. Y decimos «puesta en escena» porque asistimos realmente a una «función», que es la denominación que utilizan para la venta de entradas (2 euros los adultos y 1,5 € los niños). El espectáculo dura algo menos de media hora y su objetivo es mostrarnos cómo era la aldea de Belén y las rutinas de sus habitantes.

Belenes en Galicia: Belén de la Orden Tercera de Ferrol

Tras subir unas escaleras, el público accede al habitáculo en el que se encuentra el belén a golpe de campana y un joven vestido de paje oriental va señalando las distintas figuras que en ese momento se ponen en movimiento y que suman más de trescientas. Hemos de reconocer que a nosotros nos dejó con la boca abierta que se pintara de verdad de rojo la casa o que saliera polvo de la alfombra que limpiaba un personaje, vino del lagar o harina del molino. También resulta espectacular la llegada de la noche, cuando el cielo se llenó de estrellas mientras las luces iluminaban las casitas.

Belenes en Galicia: Belén de la Orden Tercera de Ferrol

Se accede al belén de la Tercera Orden por un lateral de la iglesia homónima, ubicada en el Ferrol Viejo detrás del Parador y al lado del Parque Reina Sofía. Abre hasta el 6 de enero en horario de 17:00 a 21:00 horas todos los días y también de 12:00 a 14:00 horas domingos y festivos.

Belén de Conxo

Por último, y sin salir de Santiago, nos hemos acercado a otro de los belenes en Galicia más populares. El nacimiento más conocido de la capital gallega es el de Conxo, que tiene su origen en 1946. Francisco Javier Otero, hijo de los iniciadores, lleva ya más de treinta años al frente de un montaje que en la actualidad alcanza los 45 metros cuadrados en distintos niveles. En él representa una treintena de escenas bíblicas empleando casi un millar de figuras, más de un centenar con movimiento.

Belenes en Galicia

Ubicado en la Ruela de Torrente 6-8, puede visitarse hasta el 8 de enero, todos los días de 18:00 a 21:00 horas y domingos y festivos también de 11:00 a 13:00.

Otros belenes en Galicia

En estas navidades, todavía tenemos tiempo de ir a ver otros belenes en Galicia y en Santiago. El Concello compostelano ha vuelto a instalar un belén tradicional en la iglesia de San Fiz y solemos visitar también el de la Catedral, ambos artesanales. También nos gustaría acercarnos al belén de Begonte -el otro que la Xunta ha declarado como de interés turístico  junto al de Valga-, y al belén gigante de Viveiro. Ya os adelantamos, además, que no nos perderemos el del hotel Cemar en Mondariz, hecho como el nuestro con figuras de Playmobil y que se anuncia como el más grande de la comunidad. Y vosotros, ¿tenéis previsto visitar alguno de los belenes existentes en Galicia? ¿Cuál es vuestro favorito?

El Gaiás, gran área de ocio para familias en Compostela

Desde que en mayo se inauguraron el Bosque de Galicia en el monte Gaiás y el Jardín Literario en la Cidade da Cultura hemos ido ya unas cuantas veces, las primeras semanas con mucha asiduidad debido al furor que provocó en los comandantes antonautas el Parque da Balea. Tras un breve descanso, hemos vuelto en estos días para conocer el Parque do Lago.

Con tiempo, nos gusta dejar el coche en el aparcamiento anexo al Multiusos y entrar al Bosque de Galicia por la primera de las dos entradas que tiene en la Avenida de Diego Bernal, que, por cierto, ya cuenta con paso de cebra.

entradagaiasLa ladera del monte Gaiás la recorren varios senderos de tierra compacta, cemento y grava, y se ha reforestado con especies autóctonas, aunque hay que decir que los jóvenes árboles pasan actualmente bastante desapercibidos entre matorrales y hierbas y, por supuesto, todavía no dan sombra. La tentación de los comandantes son los focos bajos que nos acompañan en el recorrido  y tanto sirven como atalayas para mejorar las vistas como para descansar en la subida, si bien hay bancos de piedra diseminados en el trayecto. De frente, destacan el Seminario Menor de Belvís con las torres de la Catedral detrás.

20160809_183016

Yendo hacia la derecha, nos encontraremos al final con una valla que delimita la zona de paseo de una segunda fase del Bosque y que está en obras. Volvemos, pues, hacia atrás para llegar a una pequeña zona arbolada con un banco estratégico y vistas hacia el Multiusos, Fontiñas y As Cancelas, que constituye la guarida o el escondite perfectos.

20160809_184307

 

Junto a un panel solar próximo se ve ya la estructura de la Balea pero, ahora que se puede porque está la tierra seca, bordeamos el edificio del Museo por detrás y accedemos de forma no muy ortodoxa al recinto de la Cidade da Cultura para recalar en el Jardín Literario.

20160809_190304

Entre plantas, flores y árboles se suceden bancos y senderos, uno de los cuales lleva al lago que ahora ocupa la hondonada que se había abierto para asentar los cimientos del Centro de Arte Internacional, uno de los dos edificios del proyecto inicial de la Cidade da Cultura que no llegaron a construirse y que se convirtieron en bolsas de agua.

20160809_185752

También encontramos en esta área placas que, haciendo un círculo, recuerdan a trece escritores gallegos y alguna de sus obras, desde el trobador medieval Airas Nunes hasta el último homenajeado el Día das Letras Galegas, Manuel María, pasando por Rosalía, Curros, Pondal…

literatos

Llegamos a continuación a una plaza o pequeño auditorio más recogido y, bordeando las torres Hedjuk, alcanzamos el primer parque infantil del recorrido con un pequeño rocódromo, balancines y una silla giratoria. En la gran plaza que se abre delante se suceden bancos blancos flanqueando un estanque con fondo de piedras.parquerocodromoEstamos justo detrás de los edificios del Archivo y la Biblioteca. Tenemos, cómo no, que acercarnos a ver una vez más la gigantesca bola de libros que da la bienvenida si se accede a la Cidade da Cultura desde el parquin superior y que a nuestros comandantes les encanta.

20160809_192850

Volviendo sobre nuestros pasos, ahora sí por fin nos vamos al Parque da Balea, que, de un alegre color naranja, esconde en sus fauces y una cola altísima juegos para trepar y dos toboganes de tubo. También cuenta el parque con varios balancines y, unos metros más allá, con una hamaca circular, además de con una fuente y enormes tiestos de tierra en los que se han plantado árboles. El espacio homenajea al pintor coruñés Urbano Lugrís, inspirándose en su obra.

20160809_203015

Cansados pero siempre con protestas, iniciamos el descenso por la ladera pegada a la carretera que sube a la Cidade da Cultura. Es un tramo agradecido por la presencia de árboles y sombras y porque podemos entretenemos buscando los pequeños nidos que penden de las ramas y que, de acuerdo con los dibujos representados, acogen pájaros y también murciélagos. Vemos por este lado la AP-9 y las casas de Viso, Fontiñas y el parque Carlomagno o As Cancelas.

20160809_203437

Una bifurcación a escasos metros nos permite elegir entre volver al Multiusos por los senderos que hemos recorrido al principio o encaminarnos al parquin de la CdC. Nos decantaremos hoy por esta última opción para, siguiendo las escaleras, situarnos frente al paso de peatones que nos lleva al nuevo Parque do Lago.

20160811_185723

Aquí encontramos en primer lugar una amplia zona de merendero con suelo de cemento, dotada con numerosos bancos y mesas de madera y, a la derecha, una pequeña área con aparatos para hacer ejercicio y una zona de arboleda.

20160811_202042

Un camino a la izquierda conduce a la segunda entrada al parque y a la zona del lago, un estanque artificial también generado a raíz de los trabajos llevados a cabo para construir la Cidade da Cultura, que está lleno de nenúfares y ranas. Una plataforma de madera acoge bancos que permiten sentarse tranquilamente a oír el croar de las ranas o el trino de los pájaros (y los gritos de satisfacción de los niños que no son capaces de resistirse a la caza de renacuajos).

20160811_193009

El sendero continúa, flanqueado ahora a la derecha por una carballeira (robleda), al tercer acceso al parque y nosotros bajamos la carretera para volver al punto de partida.

En una sola tarde hemos paseado al aire libre, hemos visto panorámicas de Santiago, hemos jugado en dos parques, hemos disfrutado de dos lagos… Si pensamos que, además, a la Cidade da Cultura venimos con cierta frecuencia para participar en talleres, ver exposiciones o asistir a espectáculos o a actividades como las Visitas Astronómicas o la Cidade Imaxinaria, podemos decir que se ha convertido en la gran área de ocio para familias en Compostela… con permiso de las ventoleras, eso sí y, hasta que no crezcan los árboles, también del sol. Nosotros, además, hubiéramos colocado el merendero en las proximidades del Parque da Balea pensando, por ejemplo, en una celebración de cumpleaños. Pero no nos han consultado 🙂

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Tenéis algún rincón preferido?

  • Recuerda que encontrarás más ideas sobre qué hacer y a dónde ir con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

 

 

 

Tú reinarás desde Chanteiro hasta Cervás

A Ares llevo yendo desde pequeña y, ya los cuatro, vamos varias veces al año. Por eso quería salir de la playa, del pinar y del estupendo parque infantil con los que nos encontramos al entrar, del tradicional paseo por el muelle e incluso de Redes, tan de moda en los últimos años, y hablar de otra cara, que creía menos conocida pero en la que me ha sorprendido encontrar a un montón de gente.

20160731_143536

Los grandes atractivos de esta ruta son el mirador de A Bailadora, con una panorámica espectacular sobre la Ría de Ferrol, y la playa de Chanteiro pero, antes de dirigirnos a ellos, yo recomiendo salir del núcleo urbano de Ares bien por el camino del cementerio o bien por el de las escuelas para hacer una parada en la iglesia de Santa Eulalia de Lubre, románica del siglo XV.  En el campo circundante se celebran las fiestas del Rosario en torno al 15 de agosto, en los últimos años con grandes orquestas, y  se realiza la bendición de los bollos el día de Pascua, una tradición en la que merece la pena participar.

20160731_123657

En el entorno se ha habilitado una zona de descanso con un pequeño en infantil, un exiguo circuito biosaludable, bancos mirando a la carretera y, algo más abajo, un cruceiro. Siguiendo en esta dirección y, a pocos metros, encontraremos el cruce que, hacia la izquierda, nos conduce a Cervás y, desde allí, por una carretera todavía aún más estrecha, a Montefaro y al mirador de A Bailadora. En el ascenso, nos sorprenderá el monasterio de Santa Catalina.

20160731_135421

Es este un monasterio del siglo XIV que fue reformado en el XVIII y que estuvo gestionado por los franciscanos hasta la Desamortización de Mendizábal. Después se destinó a usos militares para pasar a manos del Concello a finales del pasado siglo XX. El deterioro ocasionado por el abandono y su utilización como cuartel es más que evidente. No obstante, conserva del siglo XIV una puerta de tres arcos ojivales que se abre en el interior del segundo claustro, renacentista y el de mayor interés.

20160731_130811

Igual que una garita ante la entrada principal deja patente su uso militar, son varias las dependencias en las que constatamos la utilización civil actual. Así, nada más atravesar la puerta y cruzar el primer claustro, nos encontramos un bar, mientras que en un lateral se ubica la sede de un club de tiro. Las dianas se extienden por el campo trasero y en la cima de una pequeña escalera contigua se ha colocado el jabalí símbolo de los Andrade,  bajo cuyo mecenazgo se erigió el monasterio. La edificación acoge así mismo distintas actividades y espectáculos. Algunos se celebran en la iglesia, que  precisamente estrena bancos en estos días y conserva un interesante aunque mermado retablo.

20160731_131045

20160731_130923

Pero sin lugar a dudas lo que más les gustó a los comandantes antonautas fue el jardín de setos del frente del monasterio, en donde  podemos encontrar un pozo, varios bancos y hasta un cenador entre árboles. Algunos ejemplares soberbios -un castaño, un tejo- presentan leyendas con información sobre la especie. Llama la atención también un edificio en ruinas que formó parte del cuartel.

20160731_131326

Tras visitar el monasterio de Santa Catalina, nos dirigimos al mirador. Situado a más de 250 metros del nivel del mar justo en la entrada de la Ría de Ferrol, nos permite apreciar la fortaleza defensiva de la ciudad, tanto por el estrechamiento natural que caracteriza su entrada como por las construcciones que contribuyeron a reforzarla, como los castillos de La Palma (Mugardos), a nuestros pies, y el de San Felipe, enfrente.

20160731_133103

Queda en evidencia también el carácter naval de Ferrol con la vista de los astilleros de Bazán y Astano (hoy unidos en Navantia). De hecho, la panorámica nos lleva, a la derecha, desde la aldea ferrolana de Brión hasta Mugardo.  A la izquierda, podemos ver el Cabo Prioriño con el puerto exterior y las aguas de la Ría de Ares.

20160731_133546

 

 

 

Este alto de A Bailadora integró también la batería defensiva de Ferrol como lo atestiguan bases de cañones, garitas o las dependencias y túneles de un acuartelamiento. El entorno, acondicionado en 2011, podría estar, eso sí, algo más cuidado.

20160731_133921

20160731_134802

Con el calor apretando en estos días y, tras todas estas visitas, volvemos a la carretera de Cervás para seguir hasta Chanteiro y darnos un chapuzón en su playa. Encajonada en un enclave espectacular entre Punta Coitelada y Punta Segaño, presenta arenas doradas y aguas cristalinas, estando dotada con todos los servicios: duchas, socorristas, bar, chiringuito de helados. Hoy se agradece que corra el aire y es ideal para los niños porque es preciso andar bastante para que el agua cubra, aunque es verdad que hay que tener precaución porque los enemigos se hayan precisamente bajo la arena y se llaman aquí escarapotes (en otras zonas de Galicia, fanecas bravas).

20160731_181755

 

El acceso a la playa suele realizarse por unas escaleras de madera aunque también puede utilizarse la rampa que pasa al lado y por delante del bar.

20160731_173138

Se puede aparcar justo delante de la playa. Lo más cómodo, no obstante, es dejarlo en el aparcamiento habilitado por el Concello unos metros más arriba. Enfrente, además, podremos ver la ermita de la Merced, a la que desde hace más de seiscientos años se le renueva cada año el ofrecimiento en el multitudinario Voto de Chanteiro.

20160731_172621_001

 

¿Os ha gustado el recorrido? ¿Lo conocéis? A mí me ha traído infinidad de recuerdos de cuando todavía se podía ir a comer de campo a la playa de Chanteiro y no se veía de fondo el Puerto Exterior y se me ha venido a la cabeza un montón de veces aquel dicho que tanto repetía Juan: «Corazón santo, tú reinarás desde Chanteiro hasta Cervás».

 

  • Recuerda que, si compartes, nos haces un gran favor y que encontarás más lugares e ideas para viajar con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

Nos vamos a la playa con Chafarís

Como cantaban hace años los Ketama, nosotros «no estamos locos, que sabemos lo que queremos». Y lo que queremos es que luzca el sol, jugar en la piscina, en el monte, en el parque y, por supuesto, en la playa. Queremos que no nos agobien ya con la vuelta al cole, que aún queda mucho verano, y, además, los antonautas todavía no nos hemos ido de vacaciones y somos muy pero que muy fans del agua y la arena. Y más desde que hemos descubierto el cubo redondo, que impide que vuelque el agua, y la pala (también para la nieve) de la marca belga Quut, premiada por el diseño, la originalidad y la calidad de sus productos.

quut1

O nos hemos enterado de que existen construcciones y escenarios para montar y divertirse en el agua.escenarios.png

Los hemos encontrado en Chafarís, la juguetería que abrió a finales de mayo en el número 16 de la Algalia de Arriba y que centra su oferta en juguetes educativos, que fomenten la creatividad  y aporten valor al tiempo de ocio de los peques. Ni uno solo de los que tienen funciona con pilas. Nosotros, además de a los juguetes de playa, ya le hemos echado el ojo a unos cuantos puzzles y a varios juegos de lógica, que están entre nuestros preferidos para ir de viaje.

20160803_102008.jpg

De Chafarís, además, nos gusta que hayan incorporado a su oferta juguetes artesanales de madera con la factura compostelana de Robin Wood y que permitan probar algunos de los productos que ofrecen, bien en su rincón de juego o bien en las jornadas de puertas abiertas y los talleres que organizan.

20160803_104309

Las jornadas de puertas abiertas volverán en septiembre, junto con otras sorpresas, pero de momento, y para que sigamos disfrutando del verano, nos ceden este lote de juguetes de playa para sortear entre nuestros seguidores. Está formado por una cometa con una alegre forma de mariquita, un cubo de Quut y también un cuppi de la misma marca.

20160803_102707.jpg

El cuppi, que no teníamos ni idea de lo que era, nos ha encantado: es súper versátil y ocupa poco espacio, dos elementos que hay que tener muy en cuenta cuando salimos con niños. Al igual que el cubo, es ideal no sólo para llevar a la playa sino también para jugar en la bañera de casa o en el arenero del parque y, a mayores, cabe en cualquier mochila o bolso.

cuppi

¿Qué me decís? ¿A qué mola? Pues venga, apuraos a participar. Para ello tenéis que ser seguidores de las páginas en Facebook de Chafarís y de Antonautas na Iagosfera y compartir este post en modo público. Esas condiciones son obligatorias pero, si además, nos dejáis un comentario para decir a qué playa sóleis ir y qué es lo que más les gusta hacer en ella a los peques, os estaremos enormemente agradecidos. El sorteo se cerrará el 12 de agosto a las doce de la noche y el envío del lote queda limitado a la España peninsular. El día 13 daremos a conocer el nombre del ganador. 🙂

 

 

 

Cumpleaños feliz en A Illa de Arousa

El 24 de julio es una fecha muy importante para nosotros, los Antonautas na Iagosfera, porque cumple años el comandante antonauta pequeño. Con este verano de calor que estamos teniendo en Galicia, queríamos celebrarlo al aire libre y en un sitio diferente. Tras una búsqueda de lugares con merenderos, nos decidimos por A Illa de Arousa y, dentro de ella,  pasamos el día sin salir de la península que su orografía dibuja al noroeste.

El merendero que escogimos está situado en el punto más alto de la isla, que apenas supera los sesenta metros de altitud, en Monte Palmeira. Allí encontramos un área de recreo con mesas y bancos de piedra, un pequeño parque infantil, un hórreo y un palomar.

No obstante, su gran atractivo, al que debe el nombre de Con do Forno, radica en el gran penedo (piedra o con) que la corona y sobre el cual  fue colocada en la década de los sesenta una gran escultura pétrea del Sagrado Corazón de Jesús, conocido popularmente como O Santo. La página web de A Illa (www.ailladearousa.com) explica que la escultura tardó un año en realizarse y que, debido a sus dimensiones, tuvo que ser construída en cinco piezas, trasladadas al mirador por el primer vehículo a motor que hubo en la isla,  A Cachonda.

20160724_134238.jpg

Al pie de la imagen podemos disfutar de una panorámica de casi toda la Illa con los puertos de Xufre y de O Campo en primer término. Al fondo, podemos seguir la línea de costa desde Vilagarcía hasta Cambados pasando por Vilanova y, por supuesto, por el puente que une la isla al continente. Con sus dos kilómetros es el más largo de Galicia y su inauguración, en 1985, fue todo un acontecimiento. Yo recuerdo haber ido con mis padres a verlo con la excusa de un partido, supongo que amistoso, entre el Compos y el Céltiga.

20160724_134436.jpg

El lugar merece la pena y, con A Illa en plena celebración de la Festa da Navalla y después de tener que hacer los últimos kilómetros en caravana para llegar, resultó que en las dos o tres horas que estuvimos en O Con do Forno apenas coincidimos con algunos visitantes. Cierto es que, a pesar de los pinos y eucaliptos, a nadie se le ocurrió poner alguna mesa a la sombra. Nosotros nos arrimamos a este espectacular con y, al igual que otra familia, capeamos el temporal con sombrillas.

20160724_133847.jpg

Después de soplar las tres velas, nos dirigimos a la playa que queda justo detrás del mirador, la de Area da Secada, una de las de la isla que aún no conocíamos. El acceso puede realizarse por los dos extremos; nosotros dejamos el coche en el aparcamiento del Igafa (Instituto Galego de Formación en Acuicultura) y nos dirigimos al arenal caminando por una ancha pasarela de madera, que permite el paseo tanto a pie como en bici.

20160724_160615.jpg

El camino tiene bastante sombra del gran pinar que circunda la playa y ofrece bonitas estampas en las que se unen el azul del mar salpicado por decenas de bateas, el gris de la piedra de los peculiares cons y el verde de los árboles. Vimos muchísimas familias con mesas y sillas que habían ido a comer y pasar el día, y también que la gente aprovechaba para tomar el sol y bañarse tanto las rocas como pequeñas calas.

20160724_163603

La playa de Area da Secada es muy bonita. Tiene forma de concha y en uno  de sus extremos, el contrario a nuestro acceso, se encuentra el famoso faro de Punta Cabalo (mucho mejor señalizado que O Con do Forno y, si preguntas en A Illa por un mirador, te mandarán allí seguro). Enfrente, se divisa la costa barbanzana, que quedaba a nuestras espaldas en O Con do Forno y que ocupa la otra orilla de la ría de Arousa.

20160724_164031.jpg

Ondea en el arenal la bandera azul pues cuenta con todos los servicios: socorrista, aseos públicos limpios y con agua, silla anfibio para personas con movilidad reducida, el gran pinar del que hablábamos (repleto de picnics y hamacas) y dos chiringuitos que ofrecen raciones y bocadillos. También se pueden alquilar pedaletas y kayaks.

20160724_164123

El gran pero que le encontramos a la playa es que se queda en nada con la subida de la marea. Os advertimos así mismo de que es un paraíso para las pulgas de arena y que el borde del mar está cubierto de restos de conchas. El agua ciertamente está fría, aunque casi se agradecía con el calor que hacía, y, si vais con niños, lo mejor es que es un plato y pueden jugar tranquilamente en la orilla.

playamareabaja.png

playamareaalta.png

El objetivo de la próxima visita a A Illa será volver, para hablaros de él, al parque natural de O Carreirón y yo tengo entre ceja y ceja el islote Areoso, bautizado como el Caribe gallego. La cuestión es que sólo es accesible en barco. ¿Vosotros lo conocéis?

 

  • Recuerda que, si compartes, nos haces un gran favor y que encontarás más lugares e ideas para viajar con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

 

 

 

.

 

 

 

A Toxa con niños: buscando grobits, burros fariñeiros y cangrejos de playa

Los antonautas acabamos de descubrir la isla de A Toxa. Cómo es eso posible, os preguntaréis, con la fama que tiene y estando a una hora de Santiago. Pues os lo diremos: lo cierto es que hemos ido unas cuantas veces y hasta nos hemos quedado hospedados de balneario pero no habíamos ido todavía a A Toxa con niños y, por eso, no teníamos ni idea, por ejemplo, de la existencia de su parque forestal. Este ocupa el centro de la isla, cuenta con varios senderos habilitados para hacer rutas y tiene cuatro entradas, una de ellas nada más cruzar el puente a la izquierda.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Si tomamos como referencia esta entrada, la de Con do Vecho, justo al comienzo nos encontraremos con el recinto reservado a los burros fariñeiros. Su presencia tiene como objetivo preservar la especie pero también recordar una leyenda que, con distintas variantes, apunta a que fue un equino enfermo quien provocó que fuera descubierto el poder curativo de las aguas termales de la isla, a la postre la fuente de su riqueza y auge turístico. Grabada sobre el respaldo de un banco, una leyenda nos indica que popularizó la leyenda Emilia Pardo Bazán. Por eso, en honor a la escritora, Emilia y Pardo fueron los primeros burros aquí alojados.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Justo al lado de ese banco del que hablábamos, encontramos una valla que nos llevó a un parque lleno de elementos de madera (hechos por una carpintería de O Grove, gran detalle). A él se lanzaron los comandantes antonautas y hubo de pasar aún un rato antes de que nos diésemos cuenta de que se trataba de un circuito canino (ejem, ejem). No obstante, la revelación fue muy celebrada. ¿En quienes se convirtieron los comandantes antonautas en menos de lo que canta un gallo? Efectivamente, en la Patrulla Canina, con Ryder dando las oportunas indicaciones de adiestramiento.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Difícil fue continuar pero al final lo conseguimos apelando a nuestro próximo objetivo: la búsqueda de los hobbits. Que en realidad son unos parientes llamados grobits (son de O Grove y no de La Comarca) que moran en las profundidades de las aguas termales de la isla y salen a la superficie a través del pozo que hay en la aldea para jugar en el bosque y descansar en sus pequeñas casitas.

20160710_153359

No se sabe cuándo van a salir, nunca abren la puerta y es díficil verlos. Quizás por eso, para sobrellevar la espera, han dejado unos cuantos juegos para los niños como un balancín, una hamaca… No nos negaréis que es distinto ver A Toxa con niños que sin ellos 🙂

El paseo continúa entre pinos centenarios, más bancos con leyendas y paneles informativos que nos acercan a personajes relacionados con A Toxa (como O Cego de Padendre, acordeonista, o el periodista Jaime Solá), a las costumbres vecinales o a su hábitat natural, contándonos, por ejemplo, que este monte era utilizado por los grovenses para traer el ganado o proveerse de leña pero que, una vez abandonado, fue tomado por una especie invasora, la acacia negra, y que ahora tratan de erradicarla. A la altura del Gran Hotel localizamos otra entrada, la de Vázquez Gulías, y unas vistas fantásticas.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Nosotros decidimos volver sobre nuestros pasos y salir por el acceso de Costa do Hospitalillo a la vía que sigue de frente al entrar en la isla y que conduce a las antiguas fábricas de jabones La Toja y la famosa capilla de conchas de vieira dedicada a san Caralampio y a la Virgen del Carmen que data del siglo XII.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Nuestra intención era alcanzar algún quiosco para comprar un helado y comerlo tranquilamente en la plaza central. La búsqueda de pavos reales, que constituía el entretenimiento de la mamá antonauta cuando era pequeña, ha sido sustituida hoy en día por una hormiga y un saltamontes… toboganes, elementos que dotan de originalidad otro parque infantil.

Para acabar el redescubrimiento de A Toxa con niños nos quedamos por primera vez en una de sus playas, la de la entrada a la izquierda, justo enfrente de donde comenzamos el paseo.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Y si no idílica, sí es cómoda y muy recomendable para los peques: aparcamiento a la sombra en un pinar (nosotros pecamos de pardillos haciendo caso al llegar del cartel que indica que el paso está prohibido excepto para el plan marisquero y vigilancia), sin calado, con peces, cangrejos, ‘caramuxos’… y la posibilidad de vivir una gran aventura cruzando un puente por debajo (el agua, ni a la altura de la cintura, aunque la marea, subiendo, aún no estaba alta).

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

Por si, además de cuatro parques (el forestal, el canino, el de los grobits y el de los insectos) necesitáis más alicientes para visitar A Toxa en familia, podéis proponeros la misión de responder a los interrogantes que se plantean en las entradas del parque forestal (¿qué estuvo oculto alrededor de noventa años bajo la vegetación?, ¿qué relevancia tuvo el parque en la construcción del puente de entrada a la isla?…). Nosotros no perdonaremos un paseo en un ciclo familiar (esos tuc tuc tan típicos) o en el tren turístico.

A Toxa con niños. Antonautas na Iagosfera

¿Os ha resultado, como a nosotros, diferente esta isla de A Toxa con niños?

 

  • Recuerda que, si compartes, nos haces un gran favor y que encontarás más lugares e ideas para viajar con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

Aventura en las Salinas y la Granxa de Ulló en Vilaboa

Hay 314 concellos en Galicia y muchos nos resultan desconocidos y nos preguntamos dónde quedarán cuando damos con sus nombres, por ejemplo, en las listas de resultados electorales. Otros, sin embargo, sabemos que existen pero nunca nos paramos, son lugares de paso. Esto, he de reconocerlo, es lo que nos pasaba a nosotros con Vilaboa. Nunca fuimos muy conscientes de atravesarlo por la AP-9 camino de Vigo, ni tampoco cuando circulamos por la N-550 entre Pontevedra y Redondela. El pasado fin de semana nos resarcimos un poco de este desconocimiento de sus encantos disfrutando de la Lagoa de Castiñeiras como ya contamos y también de las Salinas de Ulló, sus principales reclamos turísticos y plan alternativo o complementario a las playas de la zona.

IMG_0334

Las Salinas de Ulló, ubicadas en la parroquia de Paredes, son hoy en día una zona de protección especial por su biodiversidad incluida en la  Red Natura 2000 y que se habilitado como lugar de paseo, y de ahí el nombre, sobre las antiguas salinas que empezaron a explotar los jesuitas a finales siglo XVII cerrando con un dique de mampostería una especie de estanque en un extremo de la ensenada de San Simón.

IMG_0251.JPG

El paseo forma una cuadrícula. Tras dejar el coche en la carretera -el primer lado-, lo primero que hicimos fue observar las evoluciones de unas colonias de patos y también de bancos de peces.

IMG_0244

Después, los antonautas tomamos el sendero peatonal de la derecha, que discurre entre las salinas y una zona de marismas y en donde nos entretuvimos, esta vez, con los cientos de cangrejos que viven en el fango.

IMG_0250.JPG

Al fondo, cuando nos encontramos con un bosque de ribera, torcimos a la derecha para visitar la Granxa das Salinas, construcción del finales del siglo XVIII y principios del XIX que servía como residencia para los caseros y siervos de las salinas, además de instalaciones vinculadas a la manufactura de la sal. La senda, también ancha, es muy corta, pues tal  y como señalaba el indicador, sólo tuvimos que andar 150 metros para encontrarnos con unos muros que acogen dos edificaciones en ruinas y completamente tomadas por la vegetación.

IMG_0262.JPG

Claramente se observa que una de las casas es más humilde que la otra, tal y como evidencian el distinto tamaño de las escalinatas, las lareiras y las chimeneas, elementos que todavía permanecen en pie y en un aceptable estado de conservación. Ni que decir tiene que para los comandantes antonautas se trataba de casas encantadas, que, encima, estaban en la selva. El escenario perfecto para la gran aventura de la mañana.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Volviendo sobre nuestros pasos y dejando atrás un sendero señalizado que llega hasta el peirao de Acuña (2,5 kilómetros) y la ensenada de Larache (3,8 kilómetros), cruzamos ahora el reforzado dique de las salinas. Este cuenta con algunas aberturas que se cerraban con compuertas y permitían así almacenar agua para dejar que se evaporase quedando allí la sal.

IMG_0298

El paso sobre el dique lo hacemos, pues, flanqueados a ambos lados por el mar -en nuestro caso, más bien por fango pues estaba la marea baja-, para alcanzar, al final, una zona más ancha en la que en su día se levantó un molino de mareas y que en la actualidad se abre a una pequeña área de descanso con bancos de piedra con vistas a la ría.

IMG_0312.JPG

 

Afrontamos ahora el cuarto lado de la cuadrícula por un sendero empedrado y más agradecido en cuanto a vegetación, pues a los escasos eucaliptos y pinos de antes, se suman ahora otras especies  como el carballo que nos van dando algo de sombra.

IMG_0328

De vuelta a la carretera, cabe decir que un poco más adelante, en lo que sería el primer vértice de nuestro recorrido cuadricular, hay un circuito biosaludable y un aparcamiento más amplio.

IMG_0333.JPG

Y tú, ¿conocías las Salinas? ¿Sabes de algunas otras en Galicia?

  • Recuerda que, si compartes, nos haces un gran favor y que encontarás más lugares e ideas para viajar con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera

Luces y sombras de la Lagoa de Castiñeiras y el Parque Natural de Cotorredondo

DSC_0163
La Lagoa de Castiñeiras es un estanque artificial creado en los años 50 que se convirtió en importante refugio de flora y fauna. A su alrededor se ubica el extenso Parque Natural de Cotorredondo, que comprende parroquias de los Concellos de Marín y Vilaboa.

Ya que estábamos en Marín, los antonautas aprovechamos la tarde del sábado para sacarnos otra espinita, que era la de no conocer aún el Parque Natural de Cotorredondo, donde se encuentra la famosa Lagoa de Castiñeiras, y he de confesar que nos dejó un sabor agridulce pues el lugar es bonito pero nos pareció que se encontraba algo, o bastante, abandonado.

indicadores1.png

De lo anunciado en los indicadores,  no existe ni rastro del Observatorio de Fauna o el cercado que acogía ciervos, gamos y corzos (con la consiguiente desilusión de los comandantes antonautas por no poder ver a Bambi) pero es que, además, después leímos que había sido sustituido en 2010 por el denominado Parque Biolóxico de Cotorredondo, cuyo fin era dar a conocer diferentes ecosistemas de las fragas gallegas,  y nos encontramos con una zona vallada por alambre que está enteramente tomada por la maleza. Además la caseta de información y los aseos estaban cerrados, el Aula de Interpretación es una pequeña edificación limitada a ofrecer algunas leyendas explicativas y folletos totalmente obsoletos, y no nos quedó nada claro que el Centro de Recuperación de Fauna se encuentre en activo.

IMG_0186
Mapa del Parque Biolóxico, que está tomado por la maleza. Uno de los indicadores obsoletos

Ahora vamos con la parte agradable, que es la del lago en sí, el ver cómo nadan sus carpas, el paseo por los senderos que lo bordean (salvo en el lado que da a la carretera), la isla que tiene en un extremo y en la que anidan patos o la colindante área de riachuelos atravesados por pequeños pasos de madera y que presenta, casi pegada ya a la laguna, una especie de canalizaciones de piedra que provocan pequeños saltos de agua.

DSC_0157

Encontramos también un montón de especies arbóreas como pino, eucalipto, laurel, abedul, roble… acompañados algunos ejemplares de paneles identificativos (muchos de ellos ilegibles por el deterioro) y vimos dos parques infantiles o, siendo realistas, uno que pueda calificarse como tal  y que en honor de la verdad a los comandantes antonautas les gustó con sus juegos de madera y los columpios (uno de ellos roto).

IMG_0194

Este parque infantil se encuentra detrás del Centro  de Recuperación en un pinar con merendero.  Y esto sí que hay que reconocerlo: nunca habíamos visto tantas  y tantas mesas, bancos, parrillas y fuentes por aquí y por allá. Como base para comidas campestres, lo cierto es que este Parque Natural de Cotorredondo es imposible que tenga rival. No nos extraña que se hayan asociado incondicionales para exigirle a la Xunta que les permita hacer fuego para barbacoas. Vimos muchas familias y grupos de amigos, también celebraciones de cumpleaños y partidas de cartas. Ayudaba sin duda a la animada concurrencia la existencia de un bar y de un quiosco.

IMG_0182
A pesar de la concurrencia, es imposible que se llenen tantas mesas y bancos. Fuentes y parrilllas convierten el parque en el rey de las comidas en contacto con la naturaleza

Entre lo bueno del parque, no podemos dejar de destacar también la subida al mirador de Cororredondo, a dos kilómetros de la laguna y a 550 metros sobre el nivel del mar. Aunque en el Aula da Natureza nos dijeron que la torre de vigilancia estaría cerrada, hicimos bien en subir encomendándonos al «ya que estamos aquí» pues tuvimos la suerte de encontrarla abierta (sí, al parecer esto es una lotería).

IMG_0195

Desde arriba, las vistas sobre las rías de Vigo, con la ensenada de San Simón, y de Pontevedra, con las islas de Ons y Sálvora, merecen la pena. Lo de que se ve la de Arousa en días claros supongo que será para ojos avezados, pero lo cierto es que el mirador se conoce también como el de las Tres Rías. Por si os lo encontrarais cerrado, os diremos que varios recodos en la carretera de subida ofrecen también buenas vistas.

IMG_0196
Ría de Pontevedra, con la ensenada de San Simón

Desde la laguna, la subida al mirador se hace siguiendo el primer desvío a la derecha en dirección a Figueirido. En el cruce es donde se halla el bar y en los márgenes de esta carretera en pendiente nos encontraremos con el quiosco, unos aseos que sí estaban abiertos y otras zonas de aparcamiento, además de por supuesto más y más mesas y bancos. También es por donde se va, torciendo después a la izquierda, al otro parque infantil (apenas un tobogán y un columpio) y a la Mámoa do Rei. Por estar restaurada, constituye el elemento más interesante de los yacimientos arqueológicos del megalítico y la Edad de Bronce diseminados por el parque natural.

DSC_0179
Mámoa do Rei

Igual el post parece algo negativo pero lo cierto es que el lugar nos gustó, es perfecto para pasear y pasar un agradable día de campo y comida al aire libre. Los niños tienen sitio de sobra para correr y jugar, se entretendrán viendo a los patos, las carpas, los ‘muxos’, las mariposas… Se puede hacer senderismo y vimos a un montón de ciclistas. El mirador y la mámoa también merecen la pena. Lo único que hay que saber es que como cacareada área de educación ambiental hoy en día deja que desear. Y también, por supuesto, que no está permitido el baño. ¿Cuál es vuestra impresión?

  • Recuerda que, si compartes, nos haces un gran favor y que encontarás más lugares e ideas para viajar con niños en:

Facebook. www.facebook.com/antonautasnaiagosfera

e Instagram www.instagram.com/antonautasnaiagosfera